Un tren a ningún lugar

Esta historia está narrada por la protagonista, Lara, que nos cuenta cómo fue la llegada de ella, su hermano y un amigo a la casa que heredaron de un tío abuelo. Una casa que parece de ensueño.

 

Lo maravilloso de esta historia es que, con apenas unos pocos elementos, sin sangre, sin violencia desmedida, nos logra mantener atrapados toda la historia. Un misterio, simple, se esconde en esa casa, y Lara quiere investigar sobre él. Nosotros nos metemos en su curiosidad y es así que nos enganchamos.

 

Además, cuenta con personajes todos muy peculiares, y pequeños detalles que dan energía y sombras al relato, para hacerlo aún más interesante.

 

No es hasta el final, como en las buenas películas y libros de suspenso que se sabe que pasó realmente. Un final inesperado, fantástico, y muy acertado.

 

Lo único que le critico es que redondea mucho ese final, luego de que pasa realmente, la protagonista se lo cuenta a su hermano y amigo, esa parte me pareció redundante, que quiere aclarar algo que ya está claro, o al menos que lo hace de manera muy larga. Con un par de renglones hubiera bastado y sobrado, si es que faltaba agregar algo al asunto.

 

Por lo demás, el libro se lee de buenas a primeras, justamente porque se hace muy interesante. Pequeñas cosas misteriosas que dejan pensando, y queriendo leer más. Da cuenta de que con poco se puede hacer grandes misterios, solo hay que saber cómo.

 

La historia cuenta como ya les decía con un narrador protagonista, además, tiene varios recursos, como los diálogos, las descripciones, la narrativa, las cartas, que hacen un lindo combo estando todo muy bien justificado en la trama, porque todo aporta a sentirnos en ese lugar y apropiarnos de la historia.

 

Recomendadísimo!

 

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